VACÚNAME …

…Y  CUIDA DE MI SALUD

  • La vacunación es la mejor manera de protegernos contra las enfermedades víricas y algunas de origen bacteriano. Nos permite prepararnos para reaccionar de manera rápida y eficaz contra estos gérmenes si nos contagiamos después de haber sido vacunados. El efecto benéfico de una vacunación no es definitivo, por este motivo es indispensable revacunarnos regularmente.
  • Las pulgas, además de la molestia que nos provocan de manera “local” (y que hace que no paremos de rascarnos), pueden provocarnos lesiones cutáneas, reacciones alérgicas  e, incluso, transmitirnos infecciones. ¡La mejor estrategia es la prevención!
  • Las desparasitaciones internas regulares también son necesarias para nuestra buena salud y buen desarrollo.

En los gatos no existe un protocolo de vacunaciones obligatorias (excepto la rabia si tienes que viajar con tu gato fuera del  país). Aun así, es muy importante vacunarnos puesto que, además de protegernos de forma individual, hace que disminuya el riesgo de infecciones en nuestra población felina en general.

La vacunación es la mejor manera de protegernos contra las enfermedades virales y algunas de origen bacteriano. Nos permite prepararnos para reaccionar rápidamente y eficaz contra estos gérmenes si nos contagiamos después de haber sido vacunados. El efecto benéfico de una vacunación no es definitivo, por este motivo es indispensable revacunarnos regularmente: los llamados “recordatorios”.

El ritmo de estos recordatorios los indicará tu veterinario en función del tipo de vacuna, de la situación epidemiológica de la región y de la legislación vigente. Algunas vacunas necesitan 2 o 3 inyecciones en primovacunación: cuando nos vacunan por primera vez. Si el recordatorio no se realiza en los plazos prescritos por tu veterinario, este se verá obligado a repetir el protocolo desde el principio.
Tienes que vacunar a tu gato cuando esté bien de salud y correctamente desparasitado. Lo óptimo sería desparasitar a tu gato 8 días antes de la fecha de vacunación. Piensa que la vacunación nos provoca un pequeño estrés. Por lo tanto, tu gato la podrá tolerar mejor y será más eficiente si nos encontramos en las mejores condiciones de salud. Tu veterinario podrá hacer un examen minucioso para asegurar que tu gato se encuentra en el momento óptimo para la vacunación. Piensa en indicar al veterinario cualquier anomalía que notes. La inyección es muy tolerada.
Algunas vacunas pueden ser un poco más dolorosas que otras, debido a la reacción inflamatoria local que nos produce en el lugar de la vacuna. El veterinario utiliza las vacunas mejor adaptadas a tu gato, a pesar de que nosotros a menudo no lo apreciamos bastante…!

Te recomiendo dejar reponer a tu gato durante las 2 horas siguientes a la vacunación. En raras ocasiones, después de la inyección podrás observar un cansancio pasajero o una pequeña reacción local en el punto de la inyección, que desaparecerá en unos días.

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Pulgas y garrapatas

 

Las pulgas, además de la molestia que nos provocan de manera “local” (y que hace que no paremos de rascarnos), pueden provocarnos lesiones cutáneas, reacciones alérgicas e, incluso, transmitirnos infecciones. ¡La mejor estrategia es la prevención!  Y siempre con productos especiales para gatos.

Los huevos de las pulgas y garrapatas son insensibles a la mayoría de insecticidas y son directamente los responsables de las  reinfestaciones. Su presencia invisible en el entorno hace de esta plaga un problema crónico. Lo mejor es utilizar un producto “adulticida” y “esterilizador”.

Si te tienes que enfrentar a una infestación masiva, piensa en tratar el entorno de tu gato: casa, coche, jardín… Ten igualmente precaución con los ácaros y la sarna… Tu veterinario sabrá aconsejarte sobre la mejor estrategia.

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Los parásitos intestinales

 

Las desparasitaciones internas regulares son necesarias para nuestra buena salud y buen desarrollo. Algunos de nuestros parásitos (Toxocara, por ejemplo) pueden afectar también a los humanos y pueden ser responsables de enfermedades de difícil diagnóstico.

Nuestra desparasitación es un gesto indispensable de salud pública. Hoy en día existen numerosos productos con diferentes formas de administración (oral, pipetas) que se adaptan a cada uno de nosotros.

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