¡CONÓCEME Y CUÍDAME!

  • Los gatos somos unos animales que vivimos en 3 dimensiones y necesitamos poder estar en alto. Por eso, hace falta que tengas superficies seguras que no estén a tu alcance y desde las que podamos tener una buena perspectiva. Los gatos necesitamos jugar para desarrollar nuestro comportamiento natural de “cazador”.
  • Somos unos animales curiosos que investigamos cualquier novedad. ¡Pero vigílanos! ¡Nuestra curiosidad puede tener graves consecuencias para nosotros si no estás atento!
  • Nuestras necesidades alimenticias varían según nuestro estado fisiológico (si estamos en crecimiento, somos adultos, estamos gestando o amamantando o si ya somos viejecitos) y nuestra actividad (si somos sedentarios o más bien activos). Los gatos bebemos muy poco y hace falta que sepas que esto nos predispone a tener posibles problemas urinarios. Para incitarnos a beber, pon siempre a nuestra disposición agua limpia y fresca.

Somos unos animales solitarios y mostramos a los otros gatos el territorio que hemos escogido marcándolo, de varias maneras: rozándonos las mejillas contra los objetos o rascando apoyos generalmente verticales. Para evitar los daños causados por este comportamiento natural nuestro, tendrías que enseñar a tu gato lo mejor posible, y en forma de juego, la utilización de uno o varios “rascadores”. Para utilizarlos de manera sistemática y eficaz, se tendrían que situar a la vista de todos: tuya y nuestra.

Los gatos también podemos marcar nuestro territorio con la emisión de un poquito de orina en un apoyo vertical. Esta forma de marcaje la haremos, sobre todo, en caso de conflicto territorial y no lo tienes que confundir con la micción, que hacemos en postura sentada.
Si tu gato ensucia tu casa, no es normal: verifica el estado de su arenero, puesto que nosotros somos unos animales muy limpios. El arenero, por cierto tendrá que estar situado en un lugar discreto, tranquilo, lejos de nuestro lugar de descanso y de la comida. Si a pesar de esto, los problemas de suciedad persisten, pide consejo a tu veterinario. No olvides que para educar a tu gato primero le tienes que comprender. Y en caso de que no sea el único gato en casa, piensa que tienes que tener un arenero más que el número de felinos que comparten techo contigo.

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Los gatos somos unos animales curiosos que investigamos cualquier novedad. Este comportamiento puede tener graves consecuencias si no nos vigilas lo suficiente.
No se pueden prever todos los accidentes, pero sí tienes que ser consciente de los riesgos y de las principales causas de las visitas urgentes al veterinario: atropellos, “gato paracaidista” (¡Es importante que protejas terrazas, balcones y ventanas para evitar la caída de tu gato!), intoxicaciones (apártale de plantas, como por ejemplo los lirios, o del uso de pipetas para perros), golpes de calor (no le dejes nunca dentro de un coche estacionado, aunque esté en la sombra!), quemaduras (¡ten cuidado en la cocina!), tragarse objetos no comestibles (¡ten cuidado con el ajuar!)…

Es importante que tengas a mano los datos de contacto de tu veterinario para cualquier situación de urgencia. Además de los accidentes, nuestros cambios de comportamiento son a menudo señales de problemas de salud y los tienes que comentar con el veterinario. Algunos de estos síntomas pueden ser:
“no puedo hacer “pipi”,
“no quiero comer”,
“tengo diarreas.”…

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Aliméntame apropiadamente

 

Como ya te he contado antes, nuestras necesidades alimenticias varían según nuestro estado fisiológico (si estamos en crecimiento, somos adultos, estamos gestando o amamantando o si ya somos viejecitos) y nuestra actividad (si somos sedentarios o más bien activos). Tanto si escoges una alimentación casera o un alimento completo, pide consejo a tu veterinario: ¡los alimentos no son siempre idénticos y no siempre están adaptados a todos los gatos!

No olvides que si tu gato sufre alguna enfermedad existen alimentos específicos y adaptados que lo pueden ayudar.

Insistimos, los gatos bebemos muy poco y hace falta que sepas que esto nos predispone a tener posibles problemas urinarios. Para incitarnos a beber, pon siempre a disposición de tu gato agua limpia y fresca, preferentemente en un recipiente de vidrio (¡el plástico altera el sabor y hace que el agua no nos guste tanto!) o mejor aún: compra una fuente especial para gatos.

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Cuida mi piel, mis orejas, mis ojos y mis dientes

Los gatos somos muy limpios y cuidamos de manera natural de nuestra limpieza. Sin embargo, hace falta que cepilles a tu gato regularmente, sobre todo los que tienen pelo largo. Con tu ayuda y del cepillo podrás:

  • Eliminar pelo muerto. La ingestión de estos pelos durante nuestra limpieza rutinaria nos puede provocar problemas digestivos
  • Descubrir la presencia de parásitos (pulgas o garrapatas) o lesiones

Tienes que saber que nuestra piel es muy diferente de la tuya. Por lo tanto, si quieres bañar a tu gato, no utilices nunca champú humano, que es muy agresivo para nosotros debido a la acidez del pH. Existen champús especiales para felinos, incluso adaptados a cada tipo de piel (seca, grasa, con tendencia a eccema…).

 

Cuidado de nuestros ojos:

No roces nunca los ojos de tu gato con una gasa para sacarnos una partícula: podrías lesionarle seriamente su córnea. Piensa que el pH de nuestros ojos es totalmente diferente al tuyo. Puedes utilizar una solución ocular específica para gatos o hacer gotear directamente un chorro suave desde el ángulo exterior del ojo. Para eliminar la suciedad, puedes utilizar algodón o un trapo húmedo y limpio.

 

Cuidado de nuestras orejas:

Si tu gato presenta secreciones amarillentas o marrones y  malolientes, consulta inmediatamente a tu veterinario, puesto que son signo de infecciones. Para la higiene de las orejas también existen productos específicos para nosotros.

 

Cuidado de nuestros dientes:

Verifica con regularidad el estado de los dientes de tu gato y piensa en hacerle una limpieza de boca si es necesario. Una infección dental no curada puede causarnos enfermedades renales y/o cardíacas. Pide consejo a tu veterinario.